Seguridad al saltar con paracaídas: no caer en el descuido

Hoy en el blog, quiero recuperar un artículo que escribió Miguel Ángel Paredes (MAP) – uno de los paracaidistas percusor del paracaidismo deportivo en España y que lo había publicado en el blog de Skydive Lillo hace ya varios años: la seguridad al saltar con paracaidas (y en general en cualquier deporte de riesgo) y los peligros del exceso de confianza a la hora de saltar.

Aprovechando que el pasado domingo hemos clausurado el evento de seguridad en paracaidismo y túnel de viento más importante realizado en España, el SafeX, os dejo, pues, con sus expertos consejos.

No caer en el descuido

«En el principio de nuestra actividad, en el paracaidismo estamos muy concienciados de todos los aspectos de seguridad, ya sea por el miedo o respeto a la nueva experiencia en la que nos estamos introduciendo o porque nuestros instructores no pierden oportunidad para recordarnos su importancia; pensamos mucho lo que vamos a hacer, preguntamos, cualquier cosa que hagamos es seguida por una petición de chequeo por parte de alguien cualificado, en fin, que buscamos siempre la corroboración de quien nos ofrece confianza, y quien mejor que nuestros instructores, de que todo está bien.

Esa es la forma lógica de actuar en cualquier nueva actividad que emprendamos y más si implica algún riesgo… Pero ¿qué sucede con cierta frecuencia cuando ganamos en experiencia y la confianza empieza a instalarse en nosotros?

¡PELIGRO!

Ya tenemos cierto tiempo en el paracaidismo y un número de saltos que nos hacen sentirnos con confianza en esta apasionante actividad, nos divertimos mucho, ese miedo que al principio casi nos atenazaba ha ido desapareciendo sin apenas darnos cuenta, el avión nos es tan familiar como nuestro coche, el aire ya no es el elemento hostil contra el que peleábamos en los primeros saltos sino que ha pasado a ser nuestro aliado, nuestro “campo de juegos”.

Este es un momento en que nuestra cabeza debe seguir alerta pues es ahora cuando podemos caer en esa confianza engañosa que nos trasmite nuestra escasa experiencia, ya que en el paracaidismo se experimenta un apreciable avance con pocos saltos y en tiempos muy cortos.

Saltamos con más compañeros, paracaidistas con mucha más experiencia nos invitan a participar en sus saltos, y podemos empezar a creer que somos más expertos de lo que en realidad somos.

Esta es la fase en la que, si no somos muy conscientes de donde nos encontramos, de cuáles son nuestras verdaderas habilidades, podemos ser negligentes con algunos aspectos de la seguridad. Muchas situaciones de peligro se dan en esta fase, paracaidista con algunos cientos de saltos, cierto tiempo en el deporte, un poco cansado de su campana “grande”, quizás no ha saltado en unos meses, etc…

¡Por favor! Seamos conscientes de que no se debe bajar la guardia nunca, no demos nada por hecho, el equipo no tiene por qué estar exactamente igual que cuando lo dejamos, revisémoslo concienzudamente antes de ponérnoslo, equipémonos con tiempo y pidamos un chequeo, estaremos haciendo lo correcto y es bueno para nuestra salud.

Todos hemos hecho cosas que no se atienen exactamente a los procedimientos de seguridad y no ha ocurrido nada pero eso no justifica que lo hayamos hecho bien, que no haya sido un error.

Desde los años, la experiencia en el paracaidismo y muchísimas cosas vistas os pido que no caigáis en la rutina, que preguntéis, que pidáis ayuda, que recordéis y repaséis los procedimientos de seguridad y los apliquéis con exactitud.»

Cielos azules y buenos saltos.

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