Salud mental y física del paracaidista

El paracaidismo tiene muchos mitos. Seguro que todos hemos oído alguno vez la famosa frase ¿y si el paracaídas no se abre? Muy típica pregunta de quién va a saltar por primera vez.

Pero ¿y nosotros?

Paracaidistas – independiente  de nuestro nivel de experiencia – que conocemos el deporte desde dentro… pues seguimos alimentando ciertos mitos.

Mitos del paracaidismo

El paracaidismo es para todos
El paracaidismo no es un deporte físico.

FALSO. Seguramente cualquier persona en buen estado de salud que reciba la formación adecuada pueda saltar de un avión con su propio paracaídas pero su estado físico siempre será un condicionante en la práctica del deporte y sobre todo, un factor de riesgo.

A mayores problemas físicos, mayores los riesgos y por lo tanto, es paracaidismo no es un deporte para esta persona.

Aunque al principio el paracaidismo es más mental que físico, eso va cambiando a medida que vamos progresando. Al adquirir experiencia, los ejercicios, maniobras y posturas de vuelo [parte mental] se van automatizando y la exigencia física aumenta:

  • Vuelas campanas más pequeñas: exigen mayor control y habilidad
  • Saltas con más personas: necesitas saber frenar, acelerar, subir y bajar con más precisión
  • Saltas más veces: saltar cansa y necesitas estar fuerte
  • Aprendes otras disciplinas: físicamente hablando, no es lo mismo volar en caja que volar sentado.

La memoria muscular nace en la práctica y en la experiencia,  a medida que avanzamos, lo que antes teníamos que pensar para hacer, ahora nos sale solo.

No quiero ser el mejor en esto, quiero ser el más viejo.

DaniLo

Por lo que, si quieres ser un buen deportista, un buen profesional del paracaidismo debes trabajar la parte física y mantener nivelados los factores que pueden aumentar el riesgo de la práctica del paracaidismo:

Estado Físico: el sobrepeso, por ejemplo,  perjudica la agilidad – necesaria si tienes que resolver una emergencia o hacer un aterrizaje fuera de zona complicado.

Mente clara: debes mantener la atención plena en el salto y estar concentrado en lo que vas hacer. Los problemas domésticos o del trabajo no deben participar del salto.

Motivación: es que lo hace que te muevas hacia adelante en el deporte, que te hace preguntar, buscar información, formarte y seguir aprendiendo.

Dedicación: dedicar tiempo a aprender, a estar en la zona, a saltar todo lo que puedas, a hacer lo necesario para mantenerte actualizado.

El precio de tu salto no son 31€, es mucho más: es el combustible que has gastado para ir a la DZ, es tu tiempo, es lo que gastas en comer y beber estando fuera ¡aprovéchalo bien!

Aspectos psíquicos

Concentración: el salto empieza en la preparación del mismo. Cuanto más concentrado estés en lo que tienes que hacer, mejor será tu rendimiento.

Preparar y revisar tu material de salto cuando llegues a la zona es una buena forma de quitar “stress” y mantenerte concentrado. Haz lo mismo después de cada salto: comprueba que tienes todo y que estás listo para saltar, así no correrás el riesgo de subirte al avión sin gafas o darte cuenta en la llamada de los 5 minutos que tu equipo no está plegado.

La concentración también es mantener la atención plena, o sea, ser consciente de lo que está pasando en todo momento y reaccionar acorde.

«Nos des por hecho que todo está bien, revisa tu equipo antes de cada salto»

Control del miedo: ser conscientes de que el miedo  – en mayor o menor medida – siempre estará presente  en nuestros saltos y tenemos que aprender a controlarlo. Sentir miedo es normal y es bueno para nuestra salud porque es lo que nos hace mantenernos alerta ante el peligro. Pero el miedo sin control es peligroso, ya que, al envés de darnos la capacidad de reacción puede bloquearnos… Lo que en paracaidismo te puede costar la vida.

Seguro que leyendo ahora  eso te preguntas ¿Y cómo controlo el miedo?

Teniendo muy claro los procedimientos de emergencia. Practícalos y revísalos todo lo que puedas y más. Si tienes una emergencia y dudas de lo que tienes que hacer, el miedo te controlará.

Conoce tu equipo al dedillo. Arnés, anillas, campanas, pilotillo. Cuantos más conocimientos tengas de cómo funciona tu equipo, más seguro te sentirás y eso te dará mayor poder de control sobre tu miedo.

Si alquilas equipo, un curso de plegado puede ayudarte con eso.

Solo salta si lo ves claro. Tanto por meteorología como por el tipo de salto que se vaya hacer, no te subas al avión sin estar seguro de que puedes con ello. La inseguridad es un factor de activación del miedo. Y de verdad ¡no lo necesitas! No añadas un factor más de riesgo a tu salto solo por un salto más. Piensa que quizá podría ser el último…

«Es mejor estar abajo queriendo estar arriba, que estar arriba queriendo estar abajo»

Respuesta Emocional. Es uno de los principales factores que nos afecta ya que tendemos a dejarnos condicionar. Un ejemplo claro está en los aterrizajes:

Si haces un mal aterrizaje – vamos, que te pegas un ostión – tu respuesta emocional inmediata te dirá ¡no vuelvas a subir! (y con razón, quien quiere partirse las piernas). Entonces no subes y te vas a casa con el mal recuerdo – y algún moratón – del aterrizaje, creyendo y pensando que la próxima vez lo harás mejor.

Entonces pasa una semana, dos, tres hasta tu siguiente salto. Pero cuando llegas a la zona ya lo haces con miedo, aprensivo y condicionando por lo que pasará esta vez, haciendo que vuelvas al estado de miedo y stress.

Si te pasa eso, planifica (con ayuda si necesitas) un patrón de vuelo, ponte una radio si te sientes más seguro y vuelve a saltar.

Siempre que se den las condiciones para ello, nunca te vayas de la zona con este mal sentimiento, porque créeme, he pasado por eso muchísimas veces, te condicionarán cada vez que vuelvas a subirte al avión. 

He aprendido a controlar mi respuesta emocional informándome, saltando más y más a menudo pero sobre todo formándome. Cursos de campana, formación en vuelo, leer y aprender de otras experiencias [dedicación, motivación], quedándome abajo cuando quería estar arriba, subiendo de campana no una, sino 3 veces hasta sentirme cómoda y segura para volver a bajar.

Aunque cada persona  tiene  su propio ritmo, sentido y responde de una forma diferente delante de las circunstancias, te lo cuento porque es lo que me ha ayudado y espero que pueda ayudarte a ti también.

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